domingo, 30 de junio de 2013

La Muerte de un Payaso




¿Qué te sucede hoy payaso? 


¿Por qué no me permites ver tu rostro?
¿Te duele algo? Dime la verdad ¿Por qué lloras? 
¿El pecho? ¿Te duele el pecho?
¿Por qué? ¿Por qué está vacío?
¿Es eso lo que te tiene tan triste estos días?
Sí, he podido darme cuenta de que se perdió la conexión entre la curvatura de tus labios, eso a lo que le llaman sonrisas y tu alma. 
Duele ¿verdad? Duele mucho 
Te entiendo, esta vez yo tampoco tengo por dónde empezar, hay un peso de más sepultándome el alma ¿alma? Ja, a todas estas ya no sé si queda algo de eso dentro de mí.
Supongo que se me escapó al igual que a ti por el agujero que tengo al lado derecho del pecho.
No puedes hablarme ¿verdad? Las tristezas te taponaron la garganta, que pena. 
¿Por qué le tienes miedo a la imagen que se refleja en el espejo?
¿Será acaso que esta vez las gotas saladas que te pesaban en los ojos han disuelto el maquillaje y han dejado a la vista la mueca fúnebre que quisiste ocultar con una sonrisa falsa? Si, debe ser eso.
“Sonríe payaso aunque te duele el alma” Esa fue siempre la frase que marcó tus días, incluso cuando sabíamos que el punto nunca fue ser un payaso, pero tú siempre tan terco insististe en ser un ente de luz, un ente luz que ahora llora por haberse quedado a oscuras, absorto en sus pesadillas cada vez más reales. 
Lamento infinitamente que el brillo de tus ojos se haya opacado tanto; amaba el reflejo de esas dos perlas copadas de ganas. Que mala suerte, eso también se perdió.
Aprendimos a medio vivir olvidándonos de ser más en un vida en la que cada vez nos daban menos.
¿Por qué me miras así? ¿Sabes?
Alguien un día me dijo que prefería irse al infierno antes de verme a los ojos y observar toda la furia, los sentimientos mal trazados, las historias inconclusas y las inseguridades que se esconden tras ellos. 
Al igual que tú, mi más grande enemigo es el reflejo del ser que está en el espejo cada vez que estoy frente suyo, quien se refleja del otro lado no soy yo, porque desde hace algún tiempo estoy perdida y lo que ves es solo un simulacro de quien realmente soy. 
Pero ven. Deja ya la navaja manchada de rojo que tienes en las manos, no creas que no me he percatado de como intentabas esconderla mientras te hablaba. 
Ven saca la botella de Whisky barato que tienes guardada y siéntate conmigo, que la luz de esa impactante luna nos bañe un poco más, trae algo de fuego para mis cigarros. Ah verdad que no, cierto que me he permitido dejarlos como muchas otras cosas en mi vida. Disculpa, aún no termino de acostumbrarme, ven, sé que quieres escucharme. 

Tranquilo, son solo lágrimas, son frustraciones y penas en forma de gotas que se me escapan de vez en cuando; llorar un poco para sacar algo de la basura que me ahoga. 
Ya estoy cansada, cansada de no poder, de haber hecho la soledad mi fiel escudero, de estos ataques de pánico que me enfrentan a diario con mis demonios; tengo cadenas en el cuello que al igual que tú que me tapan la garganta y me sumergen en nostalgias y melancolías.
Pero lo que más me cansa es no tener las fuerzas suficientes para hace algo y acabar con esto de una vez por todas.
Absurdamente estoy atada por mis propios prejuicios y miedos, y soy tan incapaz de avanzar que siento pena conmigo misma la mayor parte del tiempo.
Del mismo modo en el que lo escribí en otra parte; ha llegado el punto en el que tengo más cicatrices que sueños y me encamino en la absurda travesía de buscar en alguien más el amor que no he sido capaz de darme a mí misma.
El masoquismo me está jodiendo mi querido payaso, me está jodiendo mucho, me está arrancando las ganas y me destruye sin compasión alguna.
Quién sabe dónde demonios quedaron mis esperanzas, bastante lejos por lo que veo y lo peor es que no tengo un mapa para dar con ellas, salvo la pequeña luz que aún no dejo extinguir dentro de mí.
Espero algún día poder encontrarlas en medio de los silencios y la oscuridad que se la llevaron por primera vez.
Necesito el pegamento para unir un par de alas rotas que ya no quieren volar.
Ven dame tu mano; sé que tienes frió, siénteme y siente la vida por última vez, estás cansado, sé que quieres irte, ven recuéstate en mis piernas, acuéstate porque yo voy a cuidar tu ultimo respiro.
Prometo que esta vez no voy a detenerte, iré tras tuyo pero no ahora. 
Sé que más me espera allá pero por ahora debo lidiar con esto que tengo aquí.
A la memoria de un payaso.
A la memoria de mi payaso.
A la memoria de lo que fue y ya no vendrá


A mi memoria.

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